José Juan Santesteban Iraola

Jose Juan Santesteban - Organo Santamaria

El 26 de marzo de 1809 nacía en San Sebastián José Juan Santesteban Iraola. Hijo de artesanos donostiarras que perdieron todos sus bienes en el incendio y saqueo de la ciudad protagonizado por las tropas de Wellington en el año 1813, la familia de Santesteban se vió obligada a trasladarse a Eskoriatza en aquél mismo año.

El párroco de la localidad, Juan José Zañola, se dio cuenta del potencial de José Juan para la música y le dio las primeras lecciones de solfeo. Posteriormente y con el fin de profundizar en los estudios musicales, se trasladó a Oñate donde estudió con el organista Manuel Garagarza.

Enterado de los progresos del donostiarra, en 1821 Mateo Albéniz, maestro de capilla de la Parroquia de Santa María en San Sebastián, consiguió que José Juan Santesteban,  volviese a residir en San Sebastián, para integrarlo en su capilla musical. Fue bajo su dirección durante siete años, cuando escribió sus dos primeras obras: un Miserere y una Misa, que estrenó en Eskoriatza.

El 12 de febrero de 1834 fue escogido, con 25 años, Maestro de Capilla de Santa María. Cuando asumió el cargo, se conservaba en la iglesia el veterano órgano barroco de dos teclados, en un estado lamentable. El acuerdo con el Ayuntamiento llegó en 1863 y gracias a su empeño, se celebró el concierto-inauguración del gran órgano Cavaillé-Coll, que inauguró su hijo José Antonio.

En 1844 se desplazó a París, desde donde inició una gira de contactos con las entidades musicales y compositores más famosos de Francia e Italia. A su regreso tomó posesión del cargo de Maestro de Capilla de la iglesia matriz de Santa María.

Desde entonces adquirió un gran prestigio musical excepcional en San Sebastián. Compuso un gran número de obras entre las que destacan zortzikos y canciones de todo género, pasacalles, himnos, piezas de baile, casi siempre por encargo de agrupaciones donostiarras. Antonio Peña y Goñi, alumno de José Juan Santesteban, habla así de su maestro: «Para Santesteban la música era un alimento espiritual tan indispensable, como la nutrición material que equilibra las fuerzas de la economía humana.

Arreglaba lo mismo para voces que para instrumentos, cuantas piezas le caían a la mano, o le entregaban, sea para banda, sea para un orfeón, lo mismo para una función teatral que para conciertos particulares..» Además, Santesteban fue fundamental en el nacimiento del movimiento coral guipuzcoano. Además de su tarea de Maestro de Capilla, en 1865 fundó el primer grupo coral estable, el Orfeón Easonense.